La vida y el destino, Verónica Aros
La vida tiene esa simpleza de lo perfecto, no nos damos cuenta de lo
importante que es agradecer todo lo bueno que está en nuestra vida, la
salud, una familia, hijos sanos, poder estar con quienes amamos,
compartir nuestro tiempo con amigos, escoger el lugar donde iremos de
vacaciones, disfrutar de nuestro trabajo, leer, reír, hacer deporte,
comer, bailar y tantas cosas más que por su cotidianeidad, pasan desapercibidas.
Hay ocasiones en que la vida, con su destino, cambia nuestros planes, nos es difícil someternos a esas situaciones, a aceptar los procesos de los demás, o eventos más difíciles como una enfermedad, pérdida de trabajo, o discusiones, que aparecen en nuestro día a día, y como por arte de magia, todo lo bueno que tenemos ya no lo valoramos tanto y nos enfocamos en aquello que nos molesta, nos duele o limita y una sensación de frustración y fracaso se apodera de nosotros.
Pues es en esos momentos dónde nunca debemos perder la fe, la certeza que siempre existe un bien mayor escondido detrás de todo “mal” o dificultad. Lo negativo hace noticia, pero el bien escribe nuestra historia, si así lo deseamos. Recordemos que no todo depende de nosotros, existe una Inteligencia Superior, que encarga de traer a nuestra vida, aquello que necesitamos aprender para evolucionar, por ello y aunque nos cueste, bendice a todos y a todo. Agradece y no te quejes, no distraigamos nuestro tiempo en mirar lo que nos hicieron, sino trabajemos con mayor fuerza en nuestra evolución consciente.
La lámpara de la consciencia es poderosa, ilumina sobre todas las tinieblas, suaviza los dolores, y nos muestra nuevos y mejores caminos, llenos de flores, y pájaros cantores, finalmente recordemos que estamos de paso, que nada nos llevaremos, que nuestro transitar sea amable, sereno y pacífico, para poder disfrutar verdaderamente de esta vida que se nos regaló.
con Amor,
Verónica
Hay ocasiones en que la vida, con su destino, cambia nuestros planes, nos es difícil someternos a esas situaciones, a aceptar los procesos de los demás, o eventos más difíciles como una enfermedad, pérdida de trabajo, o discusiones, que aparecen en nuestro día a día, y como por arte de magia, todo lo bueno que tenemos ya no lo valoramos tanto y nos enfocamos en aquello que nos molesta, nos duele o limita y una sensación de frustración y fracaso se apodera de nosotros.
Pues es en esos momentos dónde nunca debemos perder la fe, la certeza que siempre existe un bien mayor escondido detrás de todo “mal” o dificultad. Lo negativo hace noticia, pero el bien escribe nuestra historia, si así lo deseamos. Recordemos que no todo depende de nosotros, existe una Inteligencia Superior, que encarga de traer a nuestra vida, aquello que necesitamos aprender para evolucionar, por ello y aunque nos cueste, bendice a todos y a todo. Agradece y no te quejes, no distraigamos nuestro tiempo en mirar lo que nos hicieron, sino trabajemos con mayor fuerza en nuestra evolución consciente.
La lámpara de la consciencia es poderosa, ilumina sobre todas las tinieblas, suaviza los dolores, y nos muestra nuevos y mejores caminos, llenos de flores, y pájaros cantores, finalmente recordemos que estamos de paso, que nada nos llevaremos, que nuestro transitar sea amable, sereno y pacífico, para poder disfrutar verdaderamente de esta vida que se nos regaló.
con Amor,
Verónica
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