Los miedos mal administrados a menudo nos torturan, nos detienen, no nos permite disfrutar la vida, miedo a lo que puede ocurrir, miedo a quedar solo (a), miedo a no tener dinero, a perder el control, a no ser aceptado, a quedar mal, a perder el prestigio o poder…o a tener poder miedo, miedo, miedo. Los temores a menudo se agazapan en el centro de nuestra vida y no nos damos cuenta que est án allí, ocultos a la luz consciente, condicionando nuestras decisiones, el modo en que nos relacionamos…cuántas cosas hemos hecho, cuántas hemos dejado de hacer por miedo. Se entrama con nuestros pensamientos, a veces aparentemente muy sensatos e inteligentes, pero a menudo orquestados sobre un fondo subyacente de temores fijados en las células, en el inconsciente, sosteniendo nuestras vidas desde atrás, como una plataforma invisible sobre la que armamos la trama vital. Sin embargo, el miedo existe, es natural, lo sienten los animales y el ser humano desde su infancia, y ha cumpli...