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Como un sombrero: Quítate la cabeza

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Quisiera hablarte de ese corazón que no se ve. Así: cuando se ingresa a lugares delicados (el cuarto de un bebé, un templo, una antigua tierra sagrada...) con frecuencia es indispensable quitarse los zapatos para no ensuciar con el mundo esa porción de pureza. En otros, es de buena educación quitarse el sombrero en señal de respeto y de permanecer algo así c omo "con la mente desnuda", dispuesto a estar con el otro, a escuchar o a silenciarse junto a los demás. Pero habría lugares, habría momentos, en los que tendríamos que escribirnos un cartel recordatorio que dijera, -parafraseando, inclusive, al mismísimo Antiguo Testamento-: "QUÍTATE LA CABEZA, PORQUE EL INSTANTE QUE PISAS ES TIERRA SANTA". El instante del que hablo es tan delicado como el cuarto de un bebé, un templo, una antigua tierra sagrada... Requiere que te salgas del pensamiento y recorras aquél camino que se dice suele ser el más largo: de la cabeza al corazón. Y sientas, en vez de pensar. Y sienta...

ENTRAR EN EL CORAZON, Neale Donald Walsch.

El ser” es una expresión del alma y la mente. “El hacer” es una expresión del cuerpo. Todas las experiencias del cuerpo proceden de experiencias del alma y la mente. Tienen que elegir cuál prefieren. Si eligen la mente, como se sienta su mente, se sentirá su cuerpo. Si eligen su alma, como se sienta su alma, se sentirá su cuerpo. El alma siempre siente alegría, porque el alma es alegría. El alma siempre siente amor, porque el alma es amor. El alma siempre se siente conectada con la maravilla de la vida, porque el alma es la maravilla de la vida, expresada. Para sentir esto siempre, tienen que estar fuera de su mente. Tienen que “salirse de su cabeza” y entrar en su corazón. El corazón es el puente entre la mente y el alma. Primero sálganse de su mente y métanse en el espacio de su corazón. Desde allí el salto a su alma es rápido. Si se quedan en su mente, influirán en ustedes las construcciones de su mente. Si la mente es obstaculizada o debilitada, el cuerpo funcionará de manera que r...

Muévete de la cabeza al corazón. Osho

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Sentir es la vida verdadera. Pensar es ficticio porque siempre es acerca de algo; nunca es la vinculación con la cosa en sí. No es pensando en el vino como te intoxicas, sino bebiéndolo. Puedes ponerte a pensar en el vino, pero con sólo pensar en él jamás te intoxicarás. Tienes que beberlo, y el beberlo sucede a través del sentimiento. Pensar es un pseudo-actividad, una actividad sustituta. Te da una percepción falsa de que algo sucede, pero no sucede nada. Entonces pasa de pensar a sentir, y la mejor manera será empezar respirando desde el corazón. Durante el día, tantas veces como te acuerdes, simplemente respira profundamente. Siente cómo la respiración golpea justo a mitad del pecho. Siente como si toda la existencia estuviera fluyendo hacia tu interior, en el lugar donde está el centro de tu corazón. Varía según la persona; en general está hacia la derecha. No tiene nada que ver con el corazón físico. Es una cosa totalmente diferente; pertenece al cuerpo sutil. Respira profun...