No confundir egoismo con justicia, Francisco de Sales
En mi opinión, el egoísmo está tan rodeado de negatividad, tan demonizado, y le hemos cargado tanto de pecado, que evitamos a toda costa cualquier ocasión en que podamos rozarlo, para no dar opción a que nos clasifiquen como egoístas, y evitar eso que mal se denomina “egoísmo” nos penaliza con todas las connotaciones tan cargadas de pesadumbre y culpa que ello conlleva. Por otra parte está ese error de interpretación religiosa del amor a uno mismo –amor PROPIO-, y al cuidado de uno mismo, que son derechos y obligaciones personales, pero que pueden llevar a la interpretación errónea de que eso sea egoísmo, y antes de ser culpabilizado de tamaño “sacrilegio” piensa uno –inconscientemente- que es mejor ceder lo nuestro y contentar al otro Así que en muchas ocasiones renunciamos a nuestros derechos para que no podamos ser tachados de egoístas -¡Qué preocupación tan absurda!- y cometemos una tremenda injusticia contra nosotros negándonos lo que nos corresponde, o cediendo, innecesa...