Cuento: A quién le importa, Ramesh Balsekar
"Cada mes el discípulo mandaba religiosamente a su Maestro un informe que detallaba su progreso. El primer mes escribió: "Siento una expansión de la consciencia y experimento mi unidad con el universo". El Maestro echó una ojeada a la nota y la tiró a la basura. Al mes siguiente, escribió: "Finalmente he descubierto que lo Divino está presente en todas las cosas". El Maestro pareció decepcionado. El tercer mes las palabras entusiastas del discípulo exclamaron: "El misterio del Uno y de la multiplicidad ha sido revelado ante mi mirada de asombro". El Maestro sacudió su cabeza y volvió a tirar la carta a la basura. La siguiente carta decía: "Nadie nace, nadie vive y nadie muere, porque el yo egóico no existe". El Maestro alzó sus manos al cielo en total desesperación. Después de esto pasó un mes, luego dos, luego cinco, y finalmente un año entero sin recibir noticia. El Maestro decidió que era hora de recordarle al discí...