Dentro del centro divino que brilla en cada corazón, pongo en palabras una sutil vibración que tiene el reluciente encanto de ayudarnos a recordar que este es el tiempo de sentir, para vivir un presente iluminado por la luz de la consciencia. Juntos lo estamos logrando. Vamos creando formas simples y sensibles de infundir la noble tarea de sentir, para que la frecuencia del amor retorne a la Tierra. Inspiramos. Alentamos. Jugamos. Ayudamos a florecer. Estamos sintiendo. Reconociendo que no siempre es posible hacer que las letras transmitan emociones, también le pedí a mi corazón que encontrara una clara manera de representar lo que implica vibrar en armonía. Fue así que, jugando a imaginar, hizo que en una hermosa flor, un bello Ser Humano apareciera: con su rostro, calmo, en dirección al Sol y sus cálidas manos acariciando el suelo, él va creando una gran espiral de luz que irradia bendiciones, en todas las direcciones, sin juzgar. Esta imagen resplandeciente es la amorosa expresión...