¿Hay emociones masculinas y femeninas?, Sergio Sinay
“Llora como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”. El 2 de enero de 1492, mientras marchaba hacia el señorío de Alpujarra tras haber rendido Granada ante los Reyes Católicos, Boabdil el Chico escuchó estas palabras de boca de su propia madre. Ya entonces la debilidad era considerada femenina y la fuerza masculina. La ternura femenina, y la firmeza masculina, el miedo femenino y el coraje masculino, la intuición femenina y la certeza masculina, la vergüenza femenina y la audacia masculina. Y así continuó durante siglos y así perdura hoy, aunque atenuado por mensajes mediáticos y por operaciones de maquillaje o de mercadeo que presentan imágenes de hombres algo más suaves y de mujeres algo más fuertes. Lo cierto es que, tras siglos de modelos masculinos y femeninos estereotipados, las emociones siguen siendo clasificadas según patrones de género. Como todos los componentes de la realidad, también las emociones se manifiestan en polos opuestos y complementarios. En este cas...