Virginia Gawel: Amarte incompleto
Amar lo incompleto que uno es, lo incipiente, lo carente, lo no desarrollado. Amarse inacabado, imperfecto. Y, por qué no, cercenado: es casi seguro que a esta altura ya la vida te haya abollado, averiado (fuiste devastado por la pérdida de afectos, apostaste inocencia y recibiste engaño, lastimaste a quienes más querías, te asestaron sablazos de inclemencia y de rechazo, consta taste con dolor la hondura de tus limitaciones...). Bien: eso no te discapacita para estar entero. Sí: paradójicamente, alguien incompleto puede estar entero. Porque la tarea es poner a jugar a favor tu herida: que tu impedimento sea parte de tu patrimonio. Las personas valiosas que has conocido, seguro que pertenecen a esta estirpe: se han graduado de sí mismas así, con tracción a sangre (la sangre propia, doliente pero fecunda). Entonces, ama tu cicatriz: te embellece. Lo paradójico es que cuando aceptamos esa incompletud, acontece algo misterioso... Richard Bach lo dijo muy bien: "Échate a volar, y te...