Libérate de ser redentor@, Berenice Sainz Gómez
Hace años, cuando se empezó a usar la palabra “codependencia”, se pensaba que este trastorno era típico de familiares de adictos, después se dieron cuenta que también aparecía en personas que cuidaban de familiares enfermos y en profesionales de ayuda. Pero la codependencia no se limita nada más a estos grupos, sino que permea a nuestras familias y a nuestra sociedad en todos sentidos, siendo una manera, desgraciadamente muy común, de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. En la codependencia hay diversos grados: desde un extremo peligroso, autodestructivo, donde la persona se olvida de sí misma y toda su energía está en otra persona, normalmente con una enfermedad ya sea la adicción u otra patología, hasta ejercer otras conductas codependientes que llevan un alto sufrimiento emocional pero sin llegar a la autodestrucción. Robert Subby, un profesional experto en la recuperación de la codependencia, habla acerca de ella como “una conducta emocional, psicol...