Las mareas emocionales: ecuanimidad y determinación
“Lo hago porque lo siento”; “No lo terminé porque ya no tenía ganas”; “Abandoné porque perdí el entusiasmo inicial y me desalenté”...Expresiones como éstas pueden ser muy importantes para tomar ciertas decisiones de nuestra vida: hay cosas que sólo deberíamos hacer o seguir haciendo si las emociones nos acompañan; mirarnos por dentro y darnos cuenta de que la mejor opción es elegir a partir de cómo nos sentimos. Sin embargo, como la vida es paradójica, el enunciado opuesto también puede ser verdad. Y en determinado tipo de temperamento (ciclotímico, emotivo, con sentimientos que suben y bajan como las mareas) es posible que dejarse llevar por el sentir sea un parámetro peligroso. ¿Cuál es el riesgo? Que los propósitos más íntimos (necesarios para desplegar nuestra evolución en este mundo) queden muy frecuentemente malogrados por supeditarse a “cómo nos sintamos”: se empieza una nueva actividad con mucha pasión… pero si algo nos vulnera el ánimo, la pasión se apaga. Se comienza ...