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sobreprotección, Laura Gutman

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La sobreprotección es otra forma de violencia porque lo que hace es comerse al niño para su propio beneficio, es decir, yo no lo estoy mirando para apoyarlo en su camino personal, sino que me estoy nutriendo de ese hijo porque estoy muy vacía, que son cosas muy diferentes. La mamá no se da cuenta y la única manera que podemos salir de estas violencias es preguntándonos a nosotras mismas sobre nuestros propios vacíos. Si yo vengo de una historia y siento que co n este hijo me realizo, soy feliz, vivo a través de él, no lo dejo salir, le coarto sus búsquedas personales y solamente quiero que responda a mi propio deseo, entonces soy una adicta y la sustancia es mi hijo. Eso no es proteger ni amar ni mirar, “tus hijos no son tus hijos” viene a la vida para que nosotros les demos el apoyo suficiente para encontrar su propio camino y para que los acompañemos pero que va a ser de ellos. Todos los que estamos tan hambrientos de amor nos nutrimos de las cosas mas insólitas y a veces también...

El hambre emocional, Laura Gutman

Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobre adaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional. Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”. Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse.Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido. La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias en otras más presentables en sociedad. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz. Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, ...

Los estragos de la falta de amor materno, Laura Gutman

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Comprendamos que la falta de amor materno es el inicio del desastre ecológico colectivo, del que todos somos víctimas Después de años de investigación comprometida, dolorosa y honesta asistiendo a cientos de adultos, sigue apareciendo una y otra vez la misma evidencia: las consecuencias de la falta de amor materno cuando fuimos niños y la distancia entre n uestras expectativas como criaturas humanas y eso que hemos recibido como migajas de atención. Sin embargo en la medida que más intento describir la metodología para que los hombres y mujeres adultos nos acerquemos a nuestra propia realidad, más el público se aferra al superficial interés sobre “cómo ser una buena madre” y consejitos para que nuestros hijos “no sufran”. Comprendamos que la falta de amor materno es el inicio del desastre ecológico colectivo, del que todos somos víctimas. Así se establece la indiferencia ante el sufrimiento del prójimo. Esa indiferencia habitual es el mayor indicador de la falta de a...

La infancia Real, Laura Gutman

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Es indispensable que recordemos exactamente qué es lo que nuestra madre esperaba de nosotros. Qué hemos hecho con tal de ser amados. Hasta qué punto hemos entregado nuestros tesoros para satisfacción de los mayores.  Alguna vez tendremos que reconocer la infancia real que hemos experimentado. Especialmente la distancia que hay entre aquello que nos aconteció y aquello que creemos recordar. El nivel de desamparo, soledad, desarraigo, violencia, abuso, mentiras, engaños, castigos o incomprensión al que hemos estado sometidos, va a marcar a fuego el modo en que hemos logrado sobrevivir en términos emocionales. Si no tenemos un panorama claro sobre las experiencias de nuestra niñez, difícilmente podamos comprender aquello que nos acontece hoy en día. Es indispensable que recordemos exactamente qué es lo que nuestra madre esperaba de nosotros. Qué hemos hecho con tal de ser amados. Hasta qué punto hemos entregado nuestros tesoros para satisfacción de los mayores. ...

revisa tus roles, Laura Gutman

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Cuando eres niño, tu familia te adjudica un papel y así te conviertes en el tonto o el listo; el vago o el empollón; la guapa o la simpática… de la familiaY lo sigues siendo toda tu vida. ¿Y si te toca ser el vago, el feo y el tonto de la familia? Tienes un problema, pero no menor que el que deciden que sea el listo, el guapo y el emprendedor. Porque ni uno ni otro han elegido ese papel y, hasta que no descubra que representa un personaje que no es él, estará viviendo una vida que no es la suya. ¿Y descubrirlo es crecer? Para crecer tienes que tomar conciencia de ese guión que tu familia escribió para ti: descubrir el papel que te asignaron y por qué. Por ejemplo… Tal vez la familia necesitaba un mochuelo que cargara con las culpas de todos, o un cerebrín que les compensara con sus éxitos de cierta marginación social… Y te tocó a ti serlo. Las razones por las que te asignan un papel son infinitas, pero lo importante es que las descubras. Sólo cuando lo hagas po...