Tú, Yo, y los demás, Verónica Aros
Muchos somos los que queremos ayudar a los más cercanos: familiares, amigos. Sin embargo al ayudar, les solucionamos el problema, y con ello les producimos más daño que bien, porque los hacemos “inútiles, inválidos, incapaces”, les cerramos las puertas de la creatividad y de la superación. Especialmente nos pasa con aquellos cercanos que ya son adultos. Los ponemos en un “andador” tan grande que no cabe por ninguna puerta. Eso que está viviendo, es necesario para su evolución, para que se despierten sus capacidades, sus talentos y potenciales. No se trata de transformarnos en seres insensibles o fríos, sino todo lo contrario. Todas las personas necesitamos experiencias de destino difíciles, para aprender, para empoderarnos, para saber y para resolver. Estamos en una época donde se nos está facilitando la toma de consciencia y del poder que tenemos para crear...