Genaro Fragueiro ¿Tenemos que hacernos mayores para dejar de soñar? ¿Podemos volver a protagonizar jornadas llenas de alegría? La verdad es una pena que a medida que nos hacemos más mayores, somos, más que realistas, unos pesimistas redomados. La vorágine del día a día deja atrás los pensamientos ancestrales de soñar con el éxito, y es que desde las cuevas de Altamira pasando por los mayas, hacían representaciones de los logros, de las victorias y de la alegría de tener algo donde ilusionarnos, ya que eso hace que el trabajo pierda la monotonía. Es por medio de los anclajes donde podemos estar en un plis-plas radiantes de energía, llenos de combustible. Esta técnica con el entrenamiento puede cambiar de estar triste a enérgico, tenemos que saber utilizarla, pero es como un juego de niños, un mero chasquido de dedos puede cambiar nuestra forma de afrontar el día a día. El cúmulo de vivencias, nos aboca a una serie de sensaciones adversas, y a terminar siendo pseudo realistas, que es lo ...