¿HONRAS TU IRA? De todas nuestras emociones, la ira es la más controvertida. Socialmente depreciada, la negamos, la condenamos, nos culpamos por sentirla. ¿La solución es luchar con ella? No. Ya sabemos que luchar contra algo hace que eso crezca más. Comencemos por conocerla. ¿Para qué sirve la ira? Podemos considerar dos vertientes. Una es la de protección. Si nos sentimos atacados, lastimados, ignorados, rechazados, engañados, la ira nos ayuda a poner límites, a cuidarnos, a considerarnos. La otra es la de lidiar con la frustración. Si no logramos algo, si las cosas no son como deseamos, si vemos una injusticia, la ira nos habilita a encontrar una solución. Al considerarla una “mala” emoción, nos perdemos estas posibilidades. Al definirla como “incontrolable”, nos dejamos llevar por ella y caemos en la violencia y la descalificación, tanto nuestra como de los demás. Por definición, toda emoción es pasajera y nos mueve a hacer algo. Es algo así como una mensajera que nos advie...