Cuenta la doctora Elisabeth Lukas (alemana, discípula dilecta del médico y filósofo Víktor Frankl), que por mucho que indagó, exploró y buscó en todo el mundo, no encontró un solo tratado acerca del valor terapéutico y sanador de la palabra gracias. No se refiere Lukas, según lo aclara, a la formalidad o al automatismo conque empleamos el “gracias” de acuerdo con las buenas costumbres, sino a un agradecimiento activo y vivencial. Unas gracias en el que un Yo y un Tú hacen un contacto esencial y crean un momento trascendente en la trayectoria de ambos. Se trataría, en fin, de una verdadera acción de Gracias, en sentido literal. No un agradecimiento recitado, declamado, sino convertido en acto.
Si la doctora Lukas hubiese continuado con su indagación (no me consta que no lo haya hecho) se habría encontrado, quizás, conque tampoco existe mucha literatura ni demasiada indagación rigurosa acerca de una formulación similar de nociones como perdón y amor. En pleno conflicto...