La divina sencillez, Ada Albrecht
Los grandes Maestros Espirituales dieron sus enseñanzas valiéndose de conceptos absolutamente simples; ninguno de ellos echó mano a metafísicas o ideas complejas. Todas sus palabras tuvieron siempre la sencillez, armonía y belleza de una flor. ¿A quién, cristiano o no cristiano, dejan de seducirle e impactarle las palabras del Sermón del Monte? ¿Quién no se conmueve ante aquello de "el odio no cesa con el odio, cesa con el amor", de Sidharta Gautama, el Budha? Tukaram, el santo Brahmín de India, decía que para llegar a Dios Nuestro Señor, sólo era menester cantar Su Nombre, cantar la gloria de Su Creación, desde el fondo del alma, porque ello purificaba el corazón de todas las máculas que, viviendo en el mundo material, habíanle sustraído su estado de Gracia. Santa Teresa nos habla de los cuatro grados de la oración, con un decir pleno de simpleza, magistralmente sabio, elevado. En nuestro siglo actual, la espiritualidad suele confundirse peligrosamente con la curiosidad; l...