Una mente abierta no esta condicionada por las limitaciones del ego
La mentalidad abierta se sana a sí misma de los excesos a través de su sanador interior, que le dicta el antídoto directamente a su corazón, y le dice que los excesos no son necesarios, cuando se acepta y se vive la amorosa Verdad del Espíritu, el exceso te aleja de esa verdad, porque te deja inmerso en el sufrimiento de la ilusión. Así la persona que se ata a la ilusión, cree que ve, estando ciego, pero esta ceguera no es de los sentidos, sino del alma, porque sólo percibe la fachada, y esta disposición lo sumerge aún más a seguir atado a lo que esta fachada provee a cada individuo, para que transite esa experiencia. Una mente abierta se siente unida a la danza cósmica del universo visible e invisible, está aquí y allá, y la fuerza a la que llamamos Dios le da al alma, todo lo que está como herencia, dispuesto para señorearse y no para atarse, o sea para expresarse como alma. Un alma libre no se ata a los logros u obtenciones, como única vía de realización genuina, el alma sabe que to...