Amar al prójimo menos que a sí mismo es de egoístas que no saben que al no amar suficientemente a los demás tampoco se aman bien a sí mismos. Amar al prójimo más que a sí mismo es propio de acomplejados con el infantil complejo de inferioridad pensando que ellos son unos pobres diablos indignos de ser amados hasta por sí mismos. Los que pretenden amar a los demás, más que a sí mismos generalmente quieren verse a sí mismos como generosos y sacrificados por los demás. También quieren ser tenidos por los demás como altruistas y ejemplos de sacrificio generoso. Amar al prójimo antes o después que a sí mismo es ignorar que al amar, tú estás en el otro, el otro en ti, Dios en ti y en el otro y tú y el otro en Dios porque el amor es Dios, y Dios es amor. Ama al prójimo como a ti mismo. Es la sabiduría más perfecta. Tan sencilla que sólo los sencillos de corazón la entienden bien. Porque la verdad se les descubre a los sencillos y humildes y se les o...