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El secreto es ver el ahora, John Astin

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Toda esta fascinación por descubrir ‘el secreto’: la técnica secreta que nos traerá las riquezas que alguna vez soñamos, o manifestar las relaciones que siempre anhelamos, o bañarnos en la fama, la fortuna, la adoración o ilumin ación que la mente imagina nos producirá felicidad... El verdadero secreto es darse cuenta de que NO HAY ningún secreto, VER que nada que pudiéramos hacer, pensar, sentir, encontrar, obtener o manifestar nos traerá lo que deseamos de verdad, la única cosa que verdaderamente deseamos: la felicidad. Porque aquello que buscamos (la felicidad) es aquello que siempre hemos sido. El contento es nuestra naturaleza misma, la naturaleza de TODO. Ese es el secreto. Y nadie te lo puede enseñar, ni transmitir, ni vender... Ese es el secreto: VER que este momento —justamente el que está surgiendo ahora mismo— no es lo que la mente nos había hecho creer, es decir, un ‘medio’ para algún ‘fin’ imaginario. El momento ES el fin: el milagro sin fin de, justamen...

Propiedad, John Astin

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Lo gracioso es que, cuando la mente reclama alguna cosa o experiencia como propia —‘mi’ cólera, ‘mi’ alegría, ‘mi’ amigo, ‘mi’ Dios—, realmente nos estamos separando a nosotros mismos de esa ‘cosa’ o ‘experiencia’. Irónicamente, es el movimiento de personalizar ‘lo que es’ lo que crea la experiencia (no la Realidad, porque eso es imposible) de estar separados de ‘lo que es’, de estar apartados de aquello que está ocurriendo... En el momento en que ‘algo’ se vuelve nuestro, tenemos también el sentimiento de estar separados de ese ‘algo’, la percepción de que ese ‘algo’ es un ‘objeto’ que puede ser poseído. La gran paradoja es que, factualmente, es la naturaleza radicalmente impersonal de todas las cosas —el hecho de que no hay ningún ‘yo’ en ello— lo que hace a esas mismas cosas tan ‘personales’ (‘personales’ en el sentido de insoportablemente íntimas, de inefablemente cercanas: nuestras en el verdadero sentido del término...). La vida sólo puede ser ‘nuestra’ cuando...