el valor de la verdad, Tagore
Ya el sol se había puesto entre el enredo del bosque sobre los ríos. Los niños de la ermita habían vuelto con el ganado y estaban sentados al fuego, oyendo a su maestro Gautama, de pronto llegó un niño desconocido y lo saludó con flores y frutos. Luego, tras una profunda reverencia, le dijo con voz de pájaro: “Señor Gautama, vengo a que me guíes por el Sendero de la Verdad. Me llamo Satyakama.” “Bendito seas –dijo el Maestro- ¿Y de qué casta eres, hijo mío? Porque sólo un brahmín puede aspirar a la suprema sabiduría.” Contesto el niño: “No sé de qué casta soy, Maestro; pero voy a preguntárselo a mi madre.” Se despidió Satyakama, cruzó el río por lo más estrecho, y volvió a la choza de su madre, que estaba al fin de un arenal, fuera de la aldea ya dormida. La lámpara iluminaba débilmente la puerta, y la madre estaba fuera, de pie en la sombra, esperando la vuelta de su hijo. Lo abrazó contra su pecho, le besó en la cabeza y le preguntó qué le había dicho el Mae...