EL VACÍO DEL ALMA, es el vacío que nos otorga la desnudez de nuestros egos. Un vacío donde nos despojamos de los materialismos, donde nos aligeramos del afán de poder, del afán de tener, de las necesidades mundanas y caminamos hacia la unidad de nuestro cuerpo y de nuestra alma. Como dice Moratiel: el recipiente vacío es el que se hace digno de recibir el agua de la fuente. Es un vacío de llenura, es un abandono del afán exterior para recibir la esencia, la verdad, la belleza, el amor y la luz de todo lo que nos rodea sin necesidad de posesionarnos de nada, sin acaparar nada de lo que se nos dé, simplemente recibimos para vivirlo, gozarlo y amarlo. Es un vacío de plenitud, es un vacío para llenar de vida los instantes de nuestra vida. Pero hay otro vacío que resulta demoledor, que nos rompe y nos inunda, es un vacío que no le asiste, como fin, el ser llenado, sino que él por si mismo, está ya lleno de nada y de oscuridad. Es EL VACÍO EN EL ALMA. Vivir, sentir el vacío en el alma es exp...