De corazón a corazón: La importancia de la libertad y del compromiso en las relaciones íntimas, Dzogchén Pönlop Rinpoché
Con independencia de si creemos en tener más libertad o más compromiso en las relaciones íntimas, hay deseo, y es un asunto de corazón a corazón. Cuando miramos todo el abanico de emociones que somos capaces de sentir —pasión, enfado, celos, agresión, ansiedad, miedo, etc.—, la que más destaca y marca nuestra vida es el deseo. Esto no es nada nuevo. Los antiguos de Asia, incluido Buda Shakiamuni, llamaron este mundo humano en el que vivimos «el ámbito del deseo», porque el deseo es nuestra emoción más fundamental. A partir de Freud, los psicólogos occidentales también han reconocido el papel central del deseo en la vida humana. Freud incluso lo consideraba el principal «motor» de nuestras conductas. ¿Qué es este problemático deseo ? No es más que la sensación básica de querer, anhelar o ansiar algo, podamos nombrarlo o no. Y este querer puede ser muy fuerte. No hay más que ver los anuncios de la televisión y las revistas: todo, desde la comida hasta los coches,...