Ama al otro como a ti mismo
Ama al otro como a ti mismo” Aunque suene evidente, todos sabemos que es menos frecuente de lo que deseamos. La mayoría de la gente ha crecido con la creencia de que el amor hacia dentro es egoísmo y que para ser aceptados en el mundo deberán echar sus redes hacia fuera. Cuando alguien se atreve a pensar en sí, dedos acusadores saltan apuntando con real elocuencia la falta de altruismo, cooperación, sentido común, y hasta tolerancia, por los gustos, deseos o sueños ajenos. El amor es para dar, se dice, y el acto transitivo se comprende históricamente “hacia otro”, “fuera de mí”. Cuando uno ama (según la tradición infantil que nos han inculcado del amor), se sacrifica, hace enormes esfuerzos, se posterga, se deja para lo último; pero recibe a cambio una caricia, un beso, un reconocimiento, un lugar en el álbum personal de alguien. Sin embargo, ¿Qué clase de amor podríamos ofrecer si no hemos empezado por casa?, ¿será acaso un amor virtual? ¿Algo que creemos poseer para otros, pero no pa...