Volver a ser Caperucita a tus 40 años o a tus 50s, es descorazonador, y entiendo que la depresión sea en muchas ocasiones, una de las formas en que te protejas ante el descubrimiento de la verdadera intención del Lobo. En esa depresión, el problema no es de que ya no intentes seguir buscando el amor, sino de que ahora, después de la burla, habrás adquirido un odio hacia ellos. Y todo porque la Facultad Reflexiva, que es un patrimonio de nuestra especie, no es activada en el cerebro de la mujer, con el objetivo de que siga siendo Caperucita, o bien de que se convierta en Medusa, para meterla a un Psiquiátrico y acusarla de histérica. La facultad reflexiva la tendrían que enseñar los padres. En especial los padres varones que necesitan leerle el cuento a sus pequeñas con la finalidad de que vayan ellas mismas deduciendo las verdaderas intenciones del Lobo Feroz, que busca mostrarse como un cordero, pero que está, a todas luces, mintiendo. Pero si tu padre a su vez se comportó co...