Fanny Libertun: ¡Que viva el enojo!
El enojo expresa una profunda fuerza de la vida, es una chispa de fuego que no puede ser relegada. Es una emoción que compartimos con gran parte de los animales, pero que como humanos, necesitamos aprender a manejar para evolucionar. Es un mensaje que nos pide que prestemos atención a algún límite que no estamos poniendo o que representa algún dolor que estamos negando. Es una emoción que tendemos a rechazar cuando no nos damos cuenta que sólo es una manifestación de algo que no está siendo saludable en nosotros. La función del enojo es similar a la función de una fiebre. Ayuda a quemar elementos no deseados y perjudiciales. Nada es porque sí, y el propósito más profundo del enojo es decirnos que hay algo que necesita ser escuchado en nuestro ser. Si se suprimen y se ignoran los síntomas de la fiebre, entonces la enfermedad quedará sin investigar. Lo mismo sucede con el enojo. Es útil escuchar su mensaje y luego no quedarnos ahí sino aprender a utilizarlo para nuestro bienestar...