La felicidad que se encierra en el amor, sólo la sentirás cuando hayas matado al egoísmo. El amor impone muchos “sacrificios” ocultos, ignorados y silenciosos, y el que no es capaz de hacerlos, no debe creerse con derecho de sentirlo, recibirlo o exigirlo. Si tú caminas con una luz más grande y viva que la mía, ¿Por qué tengo yo que molestarme, si tu luz no obscurece la mía?, sino que alumbra más mi propio camino… Si tu cuidas un jardín y yo cuido otro, ¿Por qué tengo que padecer si tus flores y frutos son mejores que los míos?... Lo que cabe, es preguntarme si yo hago por mi jardín todo el esfuerzo y sacrificio que haces tú por el tuyo. Si tú por ejemplo te ves rodeado de afecto y consideración, de lo que cuál yo carezco... ¿Que cabe pensar en tal caso? Pues que tú haces más esfuerzos que yo, para merecer todo ese afecto y toda esa consideración, pues estos están basados en el mérito personal que cada uno conquista con sus virtudes y sus esfuerzos. Si yo no encie...