Es sano, sabio y amoroso ser considerado y responsable con los sentimientos y necesidades de los demás. Eso es distinto a cuidarlos como nanas. Cuidar en exceso es una conducta contraproducente y, ciertamente, una conducta que deteriora relaciones, una conducta que se revierte y puede hacer que nos sintamos resentidos y victimados porque, en último término, lo que sentimos, lo que queremos y lo que necesitamos aflorará a la superficie. A lgunas personas parecen invitar a que se les cuide excesivamente en lo emocional. Podemos aprender a rehusar la invitación. Podemos mostrar interés; podemos ser cariñosos cuando sea posible; pero podemos darle valor también a nuestras propias necesidades y sentimientos. Parte de la recuperación significa aprender a prestarle atención, y a darle importancia, lo que sentimos, queremos y necesitamos, porque empezamos a ver que hay consecuencias claras, predecibles y por lo general indeseables cuando no lo hacemos. Se paciente y gentil contigo mismo m...