martes, 14 de septiembre de 2010

Nuestra cuenta bancaria emocional

En una cuenta bancaria depositamos dinero y constituye una reserva financiera de la que podemos exigir reintegros cuando tenemos una necesidad económica. Una cuenta bancaria emocional es una metáfora de la confianza incorporada de nuestras relaciones con las demás personas.

Si aumento mis depósitos en una cuenta emocional, mediante la cortesía, la bondad, la honestidad y mantengo mi compromiso con las demás personas, mi personalidad constituye una reserva.

La confianza que las personas tienen en mí hace crecer mi cuenta emocional, y yo puedo apelar a esa confianza muchas veces, en el caso de que la necesite. Incluso puedo equivocarme, y ese nivel de confianza, esa reserva emocional compensará la diferencia.

Cuando la cuenta de confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva. Pero si tengo la costumbre de mostrarme descortés e irrespetuoso, con reacciones desmesuradas, de comportarme con arbitrariedad, de traicionar la confianza y amenazar a los demás, finalmente mi cuenta bancaria emocional puede quedar en cero. Sin una gran reserva de confianza y si no se sostiene mediante depósitos constantes, la relación interpersonal se deteriora.

Existen seis depósitos principales capaces de construir una cuenta bancaria emocional:

1.— Comprender a la persona. No sabemos depositar en otras personas hasta que podamos comprenderla, lo que para nosotros es un depósito, no siempre es percibido como tal para otros. Incluso es posible que se perciba como un retiro, si no tiene que ver con los intereses o necesidades profundas de la persona.

2.— Prestar intención a las pequeñas cosas, pequeñas bondades y atenciones. Las pequeñas asperezas, las pequeñas faltas de respeto, suponen retiros importantes de la cuenta emocional. Por dentro las personas son muy tiernas y sensibles. La edad y la experiencia no determinan una diferencia importante. Incluso detrás del exterior más rudo, están los sentimientos y afectos tiernos del corazón. 3.— Mantener compromisos, mantener un compromiso o una promesa es un depósito de suma importancia; romperlos representa un importante retiro. De hecho no hay un retiro de la cuenta emocional de mayor peso que hacer una promesa importante y después no cumplirla. La próxima vez que volvamos a hacer una promesa no nos creerán. Las personas tienden a construir sus esperanzas en torno a promesas, en particular en promesas concernientes a su subsistencia básica.

4.— Aclarar las expectativas. La causa de casi todas las dificultades que aparecen en las relaciones interpersonales se encuentra en las expectativas conflictivas o ambiguas en torno a roles y metas. Ya se trate de una cuestión de quién hace qué en el trabajo, de cómo nos comunicamos con las otras personas con las que trabajamos, o de quién tendrá determinado protagonismo con las funciones, tareas y roles. Las expectativas poco claras provocarán incomprensiones, decepciones y retiros de confianza.

5.— Integridad personal. La integridad personal genera mucha confianza y constituye la base de mucho depósito a la cuenta emocional. La falta de integridad socava cualquier esfuerzo tendente a crear grandes cuentas de confianza. La integridad incluye la veracidad, en decir la verdad, en adecuar la realidad a nuestras palabras, mantener promesas y satisfacer las expectativas.

6.— Las leyes del amor y la vida. Cuando verdaderamente amamos a los demás, los ayudamos a sentirse seguros, a salvo, validados y afirmados en su mérito esencial, en su identidad e integridad. Se anima su proceso natural del desarrollo. Les facilitamos la vivencia de las leyes de la vida: cooperación, contribución, autodisciplina, a ser fieles a su propio interior, le otorgamos la libertad de actuar y vivir.
Denis García Silva
dsilva@ucem.edu.ni
El autor es Consultor de Desarrollo Organizacional y RRHH