domingo, 17 de diciembre de 2017

Individualidad, Osho


Deja de satisfacer las expectativas de los demás porque esa es la única forma en que puedes suicidarte. No estás aquí para satisfacer las expectativas de nadie y nadie está aquí para satisfacer tus expectativas. Nunca te conviertas en la víctima de las expectativas de los demás y no hagas a nadie víctima de tus expectativas.

Esto es lo que llamo individualidad. Respecta tu propia individualidad y respeta la individualidad de los demás. Nunca interfieras en la vida de nadie y no permitas que nadie interfiera en tu vida. Sólo entonces, un día puedes crecer en la espiritualidad.

De lo contrario, el noventa y nueve por ciento de la gente simplemente se suicida. Toda su vida no es nada sino un suicidio lento. Cumplir esta expectativa, esta expectativa… un día era el padre, un día era la madre, un día era la esposa, el esposo, luego vienen los niños, ellos también esperan. Luego la sociedad, el sacerdote y el político. Por todas partes cada quien está esperando. Y pobre de ti, sólo un pobre ser humano y todo el mundo esperando que tú hagas esto y aquello. Y no puedes cumplir con todas sus expectativas porque son contradictorias.

Te has vuelto loco satisfaciendo las expectativas de los demás. Y no has satisfecho las de ninguno. Nadie es feliz. Estás perdido, agotado y nadie es feliz. Las personas que no están contentas con ellas mismas no pueden ser felices. Hagas lo que hagas, encontrarán las maneras para ser infelices contigo porque no pueden ser felices.

La felicidad es un arte que uno tiene que aprender. No tiene nada que ver con tu hacer o no hacer. En vez de complacer, aprende el arte de la felicidad.

Osho, The Discipline of the Transcendence.

aprender a soltar


Asentir


Sergi Torres: Respeta tu propia vida

Mindfulness. Meditación Metta o del Amor benevolente

viernes, 15 de diciembre de 2017

¿ Por qué sigues en la DESVALORIZACIÓN? por Jean-Guillaume Salles - Descodificación Biológica

Desvalorización: Programas inconscientes del Pasado que Urge actualizar en el Presente

Jeff Foster: No hay nada malo contigo



Amigo, desde un principio nunca estuviste estropeado. 
No naciste en pecado. 
No estabas destinado a terminar en un montón de basura.
Nunca hubo nada que fundamentalmente hiciera falta en tu vida. 
Sólo creíste que así era. 

Otros trataron de convencerte de que no eras lo suficientemente bueno porque ellos mismos no se sentían lo suficientemente buenos. 
En tu inocencia, y sin prueba de lo contrario, les creíste. 
Así fue como pasaste todos esos años tratando de corregirte, de purificarte y perfeccionarte a ti mismo. 

Buscaste poder, riqueza, fama e incluso iluminación espiritual para probar tu valía como un 'yo.' 
Participaste en el juego de Construye-Un-Mejor-Yo, 
Comparándote con otras versiones de 'yo,' siempre sintiéndote inferior o superior, 
Y se volvió tan agotador todo ese intento de alcanzar metas imposibles, 
De vivir a la altura de una imagen en la que ni siquiera creías plenamente de todas formas, 

Y lo que anhelabas era el profundo descanso de ti mismo...
Pero siempre fuiste perfecto, ya ves, desde el principio, 
Perfecto en tu absoluta imperfección.
Tus imperfecciones, tus caprichos, 
tus aparentes defectos, tu rareza, 
tus singulares e irremplazables sabores, 
Eran lo que te hacía tan adorable, tan humano, tan real, tan divertido. 

Incluso en tu gloriosa imperfección, siempre fuiste una perfecta expresión de vida, 
Un hijo amado del universo, 
Una completa obra de arte, único en todo el mundo y merecedor de 
todas las riquezas de la vida.
Nunca se trató acerca de ser un perfecto 'yo.' Se trató de ser perfectamente Aquí, perfectamente tú mismo, en toda tu extrañeza divina.
"Olvida tu sacrificio," canta Leonard Cohen. "Hay una grieta en todo. Así es como penetra la luz."

Jeff Foster

Fte: Facebook Jeff Foster en español

Necesidad de controlar


jueves, 14 de diciembre de 2017

El gran camino, Mikao Usui


Virginia Gawel: Después del miedo al rechazo


Nos achicamos, deformamos, estiramos, replegamos… para no experimentar esa sensación tan temida. ¿Por qué? Primero, es un resabio que nos queda del mamífero que somos, y sobre todo de cuando era bebé: para ese entonces, ser rechazados podía implicar, instintivamente, el abandono y la muerte. Más tarde, el instinto gregario nos dijo que estar con otros significaba ser más fuertes (=tener más posibilidades de sobrevivir). Otra vez: rechazo= soledad= amenaza de muerte. Pero cuando evolucionamos… comprendemos que no es así! Podemos superar esas improntas primarias desde las que nos aterra el rechazo. Es más: si no lo hacemos nos sentimos morir de sobreadaptación. Y lo cierto es esto: el miedo al rechazo rige nuestra vida sólo mientras nos rechacemos a nosotros mismos. De cualquier rechazo podemos sobreponernos, salvo del seguir autorrechazándonos.

Cuando la persona se va desplegando y se legitima a sí misma, si está decidida a no renunciar a su real identidad, a no negociar lo innegociable, sentirá con zonas menos primarias de sí que ser rechazado podrá ser doloroso, pero no significa morir. Qué alivio! Es más: el rechazo de algunas personas, nos dignifica. Y a medida que nos alejamos de ellas quizás pasemos por períodos de duelo, reacomodamiento, soledad, pero poco a poco empezaremos a hallar un nuevo sabor: el de esa confianza íntima que no depende de la aprobación de nadie.Los miedos se van retirando como un planeta eclipsador, renaciendo nuestras refulgencias…

Entonces vamos haciendo nuevas elecciones, tenemos nuevos comportamientos que nos sorprenden a nosotros mismos y, con ello, aparecen personas que jamás se nos habrían acercado si hubiésemos seguido siendo aquéllos: los asustados de Ser. Gente que nos riega y que se deja regar por nuestras aguas. El rechazo, a partir de entonces, apenas arde un poquito (cuando arde), pero su escozor es bendito al lado de lo que nos significaba vivir comprimidos para caber en la expectativa ajena. Escuchemos cómo lo dijo, a su modo, María Elena Walsh, de pie ante sí misma:

Yo me nazco, yo misma me levanto,
organizo mi forma y determino
mi cantidad, mi número divino,
mi régimen de paz, mi azar de llanto.

Establezco mi origen y termino
porque sí, para nunca, por lo tanto.
Soy lo que se me ocurre cuando canto.
No tengo ganas de tener destino.

Mi corazón estoy elaborando:
ordeno sufrimiento a su medida,
educo al odio y al amor lo mando.

Me autorizo a morir sólo de vida.
Me olvidarán sin duda, pero cuando
mi enterrado capricho lo decida.

Virginia Gawel
www.centrotranspersonal.com.ar

En el momento correcto


martes, 12 de diciembre de 2017

Mi revolución... Amarme más

Hoy la pelea que doy 
es quererme más
Hoy el grito que doy
es silencio
Hoy te pido perdón
si te lastimé el corazón

Hoy no quiero lo que me hace mal
lo oscuro del juego
Hoy que es tiempo de sanar
las heridas del tiempo
Hoy que pronto será ayer
regalate el momento

Hoy pude ver quien soy
conocerme más
Hoy que el veneno
encontró su remedio
Hoy me doy el perdón
si me lastimé el corazón

Hoy vale más despertar
que soñar en este juego
Hoy que es tiempo de sanar
las heridas del tiempo
Hoy que pronto será ayer
regalate el momento

Hoy que es tiempo de ser luz
esa es mi revolución
Llenar de amor mi sangre
y si reviento
Que se esparza en el viento
el amor que llevo adentro
Esa es mi revolución







El Observador UNIFICA lo observado, Jacobo Grinberg