martes, 25 de abril de 2017

Jeff Foster: profunda aceptación

¿Quieres una pareja perfecta? ¿Una madre o padre perfecto? ¿Un jefe perfecto? ¿Un cuerpo perfecto? ¿Sentimientos perfectos? ¿Una perfecta iluminación? ¿Una vida perfecta?

¿Qué te parece la idea de aceptar profundamente lo que hay aquí, justo en este momento? ¿Qué tal aceptar profundamente a los demás, tal y como son en este momento?

Cierto, parece un poco extraño. Suena un poco… contradictorio. Como darse por vencido. Como conformarse con menos de lo que uno se merece. Como… debilidad espiritual. Va en contra de toda esa mentalidad de “¡Ve y logra todo aquello que deseas!”.

Sí, estas enseñanzas acerca de la Presencia y del Estar Aquí y Ahora y de la Consciencia del Momento Presente podrían sonar un tanto simplistas, incluso ingenuas para la mente. Es muy fácil que se malinterpreten y que sean rechazadas. Después de todo, ¿quién querría renunciar a sus sueños del pasado y del futuro y enfrentarse a un momento misterioso? ¿Quién querría admitir la fragilidad y lo valioso de la vida, su naturaleza transitoria, su regalo agridulce? ¿Quién querría admitir su propia impotencia y reconocer su profunda humildad cósmica? ¿Quién querría morir al tiempo? ¿Quién querría renunciar a su idea de control? ¿Qué corazón podría asumir esa gracia?

La verdad más profunda de la existencia es simple, aunque nunca simplista.

¿Aceptar “lo que es” es renunciar a la posibilidad de un cambio? No. Nunca.

¿Aceptar significa tolerar o “soportar”? ¿Significa obedecer ciegamente tus impulsos violentos? No, para nada.

¿Aceptar significa hacerse a un lado, volverse pasivo, hacerse de la vista gorda ante la violencia y permitir que pasen por encima de nosotros o de nuestros seres queridos? De ninguna manera.

¿Aceptar significa asumir un rol de vida diferente, el rol de una persona “sumamente espiritual”, “aceptando profundamente”, “una persona totalmente pacífica”? No. La aceptación no es un rol y no se trata de nada personal.

La profunda aceptación significa mirar a la vida de frente, en este momento. Significa poner atención a lo que hay aquí, en lugar de lo que no está presente. Significa dejar de lado las esperanzas y los sueños y despertar a lo que realmente es verdadero. Significa terminar la guerra, dejar de ver a través de la ilusión de un “yo” separado de este misterioso movimiento de vida. Significa alinearse completamente con las Cosas Tal y Como Son. Finalmente, significa estar en Casa, independientemente de lo que esté pasando.

Esta es la gran paradoja, que en la aceptación profunda y sin concesiones del momento “imperfecto” viene el cambio, un cambio creativo e inteligente, sorprendentemente natural. ¡Qué perfección!

La mente nunca ha estado a cargo del cambio.
 Jeff Foster
fte:http://la-danza-de-la-nada.tumblr.com/post/159899076180/podr%C3%ADas-aceptar-profundamente-lo-que-hay-aqu%C3%AD

Tristeza, Rumi


Celos, Alejandro Jodorowsky


jueves, 20 de abril de 2017

Constancia


El buen camino, Juan A. Currado

Nadie encuentra calor caminando hacía el frío, tampoco prados adentrándose en el desierto.
Un camino es "acertado" o "equivocado" según conduzca, o no, al destino al que queremos llegar. Una acción es “buena” o “mala” en la medida que produce el resultado que deseamos. Esto es válido tanto a nivel individual como colectivo.
Aquello que hay en nuestras vidas y en el mundo refleja la sumatoria de cada una de nuestros actos.
Si nuestra vida hoy es como queremos que sea… sigamos haciendo lo que estuvimos haciendo. Si nuestra sociedad hoy es como queremos que sea… sigamos haciendo lo que estuvimos haciendo. Pero si no lo es… cambiemos ahora lo que estamos haciendo, cambiemos ahora nuestras creencias a cerca de lo que estamos haciendo.
¿Lo que pienso, siento y hago es congruente con lo que quiero ver manifestado? “Por sus frutos lo conoceréis”, dijo Mateo.
Juan A. Currado
Lic. en Psicología. Universidad de Buenos Aires. 

Osho: los verdaderos ladrones


No hay nada que temer porque no tenemos nada que perder. Todo lo que puede ser robado no vale la pena, de modo que ¿por qué temer? ¿por qué sospechar? ¿por qué dudar? Estos son los verdaderos ladrones: la duda, la sospecha, el miedo. Destruyen vuestra misma posibilidad de celebración. Así que mientras estéis en la tierra, celebrad la tierra. Mientras dure este momento, disfrutadlo hasta la médula. Sacadle todo el jugo que os pueda dar y que está dispuesto a daros. Debido al miedo pasáis por alto muchas cosas. Por el miedo no podemos amar, y si amamos, siempre es a medias. Siempre es hasta cierto punto y jamás va más allá. Siempre llegamos a un punto más allá del cual nos da miedo ir, así que nos quedamos anclados ahí. El miedo nos impide ahondar en la amistad. Por el miedo no podemos rezar. Sed conscientes, pero jamás seáis cautos. La distinción es muy sutil. La conciencia no está enraizada en el miedo, pero sí la cautela. Uno se muestra cauto para no tener que equivocarse nunca, aunque así no se puede llegar muy lejos. El mismo temor no os permitirá investigar estilos de vida nuevos, nuevos canales para la energía, nuevas direcciones y nuevas tierras; no os lo permitirá. Siempre hollaréis el mismo sendero, una y otra vez, avanzando y retrocediendo, avanzando y retrocediendo. ¡Uno se convierte en un tren de mercancías! 
Osho

Por qué la gente no cura?, Maria de los Ángeles Rodeiro



Un medico intuitivo tuvo una perspectiva única sobre por qué las personas no se curan. Él solía pensar que todo el mundo quería ser sanado. Y llegó a la conclusión de que "La sanación es muy poco atractiva"

Los impedimentos para la curación incluyen renunciar a vivir en el pasado, dejar de ser víctima, y el miedo al cambio. Dirigir el pensamiento y la energía hacia el pasado desvía la fuerza vital de las células y los órganos que necesitan esa energía para funcionar y sanar.

La curación requiere vivir en el presente, recuperando la energía de los traumas y heridas del pasado. Dice que la única razón para alimentar y mantener vivo el pasado es a causa de la amargura de lo que pasó.

Negarse a perdonar un evento o a una persona del pasado produce fugas energéticas del cuerpo. El perdón sana estas filtraciones. El perdón no tiene nada que ver con no culpar a otros por las heridas que causaron.

Tiene más que ver con "liberarnos de la percepción de víctima".

Cuando podemos ver un acto doloroso como parte del proceso de la vida, como un mensaje o un desafío en lugar de una traición personal, la energía vital fluye de vuelta a los circuitos de energía del cuerpo físico.

Las personas no se curan porque no se han liberado de la ilusión de ser víctima. Con demasiada frecuencia, la gente obtiene poder con sus heridas porque han encontrado que suscita el apoyo de otros. Las heridas se convierten en un medio de manipular y controlar a los demás.

Generalmente, la recuperación requiere hacer cambios en el estilo de vida, medio ambiente, y relaciones. El cambio puede ser aterrador.

Es fácil mantenerse en un compás de espera, alegando que uno no sabe qué hacer, pero rara vez es cierto. Cuando estamos en un compás de espera, es porque sabemos exactamente lo que debemos hacer, pero estamos aterrorizados para actuar en consecuencia...

El cambio es alarmante, y la espera da sensación de seguridad, cuando la única manera de adquirir ese sentimiento de seguridad es entrar en el torbellino de los cambios y salir por otro lado, sentirse vivo otra vez.

La sanación requiere acción. Comer adecuadamente, hacer ejercicio diario, tomar el medicamento adecuado, genera cambios saludables en el físico.

Soltar el pasado, dejar puestos de trabajo estresantes o relaciones inadecuadas, son acciones que sostienen la energía del cuerpo.

Lo que apoya al uno apoya al otro, porque la energía física y energética están inextricablemente unidas.

Incluso el proceso de morir, al que todos nos enfrentamos, puede convertirse en un acto de sanación de viejas heridas que son liberadas resolviendo asuntos pendientes con los seres queridos.


 Maria de los Ángeles Rodeiro

martes, 18 de abril de 2017

Las Claves Del Las Claves Del Amor Incondicional De Los Hermanos Hopi

Mujer, Libera tu poder!



Porque callada y sumisa no eres mas linda;
porque delgada y vestida a la moda 
no resultas mas interesante.
Porque no suma que no pienses por cuenta propia,
que no elijas, que no decidas; sobre tu cuerpo,
tus ganas o tus deseos.
Porque no necesitamos mas musas que inspiren
Mujeres de Piedra... Mujeres tiesas.
Porque La Vida pasa por tus entrañas y
son ellas las que te nutren cuando las sientes,
porque tus pies y tus manos han abierto mas caminos
que todos los hombres de la historia,
porque has escrito en el caldero al fuego 
Enseñanzas que ninguna universidad enseña,
que ningún docto señor comprende.
Señora de La Vida y dueña de Los Sueños mas inquietantes
has sido capaz de movilizar ejércitos, sin mover un dedo,
sin mencionar Palabra.
Así, sin pedir permiso; como siempre;
libera Mujer Salvaje Tu Poder y
muéstrale a este mundo chato,
que Las Imágenes que se usan para distraer
son La Sagrada Sustancia de lo que está hecho todo;
por esto este mundo está des-hecho...
Así, descaradamente y a cara lavada, como siempre;
preséntate sin ser invitada y resucita de sus tumbas
de cemento y maquillaje a las que viven muertas;
por las que han muerto en manos de la injusta ignorancia.
Alívianos con tormentas furiosas y vientos huracanados
que se lleven lejos lo rancio y la podredumbre;
que nos han inyectado con jugos y siliconas... mientras mentían.
Mujer Magia arráncales a tanto hipócrita dictador,
las sotanas de sus cuerpos marchitos y sus mentes atormentadas
la ligereza con la que cargan coronas, cruces y moralinas.
Hoy, desde Los Umbrales de Lo Sombrío, te invoco:
Libéranos de la pereza, libéranos de los desamores,
de novelones, de estándares de belleza,
de la necesidad inculcada de encajar, de ser amadas...
Libéranos a Todas y cada Una, en cada latido,
que seamos capaces de escucharte, Escuchándonos.
No queremos mas sobreadaptadas; seremos sobrevivientes.

LA MAGA (Cuadernos de Magia)

Descubre de qué huyes


lunes, 17 de abril de 2017

5 hábitos mentales que te impiden pensar con claridad


Te propongo que hagas un ejercicio muy sencillo antes de empezar a leer este artículo. Ponte de pie y comienza a caminar contando hacia atrás, comenzando por 1.000 y restando siete cada vez, por ejemplo, 1.000, 993, 986… Llegado a cierto punto, dejarás de caminar, probablemente muy pronto. Esto se debe a que tu cerebro tiene que trabajar demasiado sacando las cuentas como para poder indicarle a tus piernas hacia dónde ir.

De hecho, el cerebro funciona de manera parecida al procesador de un ordenador: tiene una capacidad limitada de procesamiento, o lo que es lo mismo, nuestros recursos cognitivos son finitos en un momento dado. Cualquier tarea intelectual o emocional que ocupe demasiado “espacio” terminará afectando nuestra capacidad para concentrarnos, resolver problemas, ser creativos o incluso recordar. Como resultado, nuestro cociente intelectual se reduce, al menos temporalmente, hasta que no liberemos esos recursos.

Las zancadillas mentales más comunes


La mayoría de las tareas que realizamos comúnmente no tienen un impacto significativo en nuestra capacidad para pensar y tomar decisiones pero existen algunos hábitos mentales que consumen cantidades tan grandes de recursos que afectan nuestra capacidad para pensar con claridad. Lo interesante es que la mayoría de las personas no son conscientes de que estos hábitos psicológicos son tan perjudiciales, por lo que siguen alimentándolos y sumiéndose en una espiral descendente.
1. Rumiar las ideas negativas

Cuando nos enfrentamos a un hecho negativo, es comprensible que no logremos borrarlo de un plumazo y dejarlo atrás. De hecho, en algunas ocasiones, mantenerlo activo en nuestra mente buscando soluciones imaginarias nos ayuda a liberar la tensión y tiene un poder catártico. Sin embargo, cuando esto se convierte en un hábito y no logras deshacerte de esas ideas negativas, terminarás angustiándote y tanto tu salud emocional como física se resentirán. Cuando repites en tu mente continuamente los acontecimientos perturbadores, frustrantes o angustiantes, tu capacidad para concentrarte, pensar y tomar buenas decisiones disminuirá considerablemente porque es como si usarás un prisma negativo para verlo todo, el cual ofusca la visión equilibrada y global del mundo.

2. Culpabilidad no resuelta

Todos nos sentimos culpables de vez en cuando por algo que creemos hemos hecho mal, o que no hemos hecho como hubiéramos deseado. Sin embargo, cuando la sensación de culpa no nos abandona, se convierte en una distracción cognitiva que perjudica seriamente nuestro funcionamiento y termina haciéndonos mucho daño desde el punto de vista emocional. Cuando te sientes culpable tu autoestima baja, desarrollas una autoimagen negativa y no serás capaz de aprovechar las buenas oportunidades porque crees que no las mereces. Por tanto, alimentar esa sensación de culpa te hará sentirte muy miserable y te sumergirá en un ciclo de negatividad. 

3. Quejas ineficaces

La mayoría de las personas tienden a compartir sus frustraciones con los más cercanos. A veces quejarse tiene un poder catártico, nos permite liberar el enfado y la frustración para seguir adelante más ligeros de peso. No obstante, cuando las quejas se convierten en la norma, cuando solo te fijas en las cosas negativas de lo que sucede, te pierdes la otra parte del panorama y corres el riesgo de tomar decisiones sesgadas. Recuerda que quejarse siempre implica elegir la parte más negativa y centrarse en la limitación. Además, las quejas actúan como auténticos vampiros energéticos que terminan drenando tu energía, por lo que no es extraño que diferentes estudios hayan dictaminado que las quejas son un veneno para tu cerebro.

4. Críticas constantes

Todos criticamos en algún que otro momento, las críticas provienen de nuestra tendencia a la comparación y no siempre son negativas. Sin embargo, si te conviertes en una persona extremadamente crítica que no se siente satisfecha con nada, ni siquiera consigo misma, terminarás asumiendo una actitud hipervigilante, siempre estuvieras a la caza de los errores ajenos o propios. Obviamente, vivir en ese estado te pasará una elevada factura a nivel cognitivo y emocional.

5. Preocupación inútil

Cuando tenemos un problema, es normal que este ocupe nuestra mente mientras intentamos encontrar una solución. No obstante, si en vez de buscar las posibles soluciones te preocupas constantemente, incluso por dificultades que ni siquiera existen todavía, te convertirás en la típica persona que tiene problemas para cada solución. La preocupación mantendrá tu mente constantemente distraída, buscando dificultades en todas partes. Cuando estás preocupado tu mente desplaza todo lo demás, ya que considerará que no es importante, y te enfocará solo en las preocupaciones, lo cual generará un elevado nivel de ansiedad y angustia.

Fte:http://www.rinconpsicologia.com/2017/04/5-habitos-mentales-que-te-impiden.html

Nasrudin y el avaro


Un día la esposa de Nasrudin le reprochó su pobreza.
Si eres un hombre religioso –le dijo-, tendrás que rezar por dinero. Si éste es tu empleo, deben pagarte por él como pagan a los demás.
Muy bien, lo haré al pie de la letra.
Nasrudin salió al jardín y grito con toda la fuerza de sus pulmones
¡Oh, Dios mío! Te he servido todos estos años sin provecho financiero. Mi esposa dice ahora que se me ha de pagar. ¿Puedo, por tanto, y en seguida, obtener cien monedas de oro de mis salarios atrasados?
Un avaro, que vivía en la casa contigua, estaba en aquel momento contando su dinero en la azotea. Pensando tomar el pelo a Nasrudin, le echó a los pies una bolsa que contenía exactamente cien denarios de oro.
Gracias –dijo Nasrudin, y entró corriendo en casa. Enseñó las monedas a su mujer, que quedó impresionada.
Perdóname –le dijo. Nunca he creído en serio que fueras un santo, pero ahora veo que lo eres.
Durante los días que siguieron, el vecino vio que entraban en casa de Mulá toda clase de cosas lujosas.
Empezó a inquietarse, y al final se presentó en casa de Nasrudin.
Sabrás, amigo, que soy santo. ¿Qué quieres? –le saludó el Mulá.
Quiero mi dinero. Fui yo quien te echó aquella bolsa de monedas de oro, no Dios.
Tú puedes haber sido el instrumento, pero el oro no vino como resultado de que yo te lo pidiera a ti.
El avaro estaba fuera de sí.
Te llevaré inmediatamente al magistrado y se nos hará justicia.
Nasrudin accedió. Cuando salieron a la calle, Nasrudin dijo al avaro:
Yo voy vestido con harapos. Si aparezco contigo ante el magistrado, la disparidad de nuestro aspecto puede predisponer en tu favor al tribunal.
Muy bien –rugió el avaro-; ponte mi túnica y yo vestiré la tuya.
Habían recorrido unos pocos metros cuando Nasrudin dijo:
Tú vas montado y yo voy a pie. Si aparecemos así ante el magistrado, pensará que ha de fallar a favor tuyo.
¡Yo sé quien va a ganar este caso, sea cual sea su aspecto! Puedes montar mi caballo.
Nasrudin montó el caballo y su vecino le siguió a pie. Cuando les tocó el turno, el avaro explico lo ocurrido al juez.
¿Y qué contestas tú a esta acusación? –preguntó el juez al Mulá.
Señoría, este hombre es un avaro, y además, sufre de alucinaciones. SE imagina que él me dio el dinero. En realidad, vino de una fuente más elevada. Pero este hombre se imaginó que me lo daba él.
¿Cómo puedes probarlo?
No hay nada más sencillo. Sus obsesiones toman la forma de creer que le pertenecen cosas que no son suyas. Pregúntele de quién es esta túnica…
Nasrudin hizo una pausa y señaló la túnica que llevaba puesta.
¡Es mía! – gritó el avaro.
Ahora –continuo Nasrudin-, pregúntele de quién es el caballo que yo montaba al llegar a este tribunal…
¡Ibas montado en mi caballo! –exclamó el demandante.
Caso fallado –dijo el juez

Fte: Facebook Gurdjieff Grupos

Elegir desde el amor y no desde la necesidad

CUANDO ESTAMOS EN ARMONÍA CON NOSOTROS MISMOS, ELEGIMOS DESDE EL CORAZÓN Y NO DESDE EL LA NECESIDAD 
Nuestra sociedad y la mayoría de las creencias que nos han sido impuestas, tienden a hablarnos de que las relaciones de pareja son el mejor estado, que estar vinculado a alguien que nos ame y nos “complemente”, no tendrá nunca comparación con una fría y cruel soledad.
Estas ideas no hacen más que fomentar la codependencia, empujando a las personas cada vez más cerca de vincularse con cualquiera para llenar espacios que cree vacíos y cubrir necesidades que en soledad, piensa, no podría hacerlo.
Luego los deseos de compartir en pareja, por los motivos adecuados se diluyen ante todas las necesidades que podemos endosar a una relación y todas las expectativas que podemos derivar de ellas.
Relacionarse con alguien es maravilloso, hacer que funciones, cultivar el amor, sentirse cómodos el uno con el otro es ¡perfecto! Pero estar solos también lo es, el conocernos a nosotros mismos, el disfrutar de nuestra soledad, el distinguir cuáles son actitudes genuinas y cuáles realmente reflejan lo que somos, se logra estando con la relación que más atención debe demandarnos, la que tenemos con nosotros mismos.
No podemos ir por la vida con un cartel en la frente diciendo que queremos una pareja y que se lea entre líneas “no soporto estar sol@”, aprendamos a disfrutar de nuestra soledad y una vez que valoremos esos períodos de tiempo, que estemos convencidos de que “es mejor estar solos que mal acompañados”, será el momento indicado para recibir el amor de alguien más en cuanto llegue.
Si estamos preparados para recibirlo, no será necesario buscarlo, las oportunidades se abrirán, nuestra energía trabajará por nosotros y sencillamente sucederá. Nada ocurre por casualidad… La mayoría de las veces que nos vinculamos a alguien por llenar espacios, tenemos la oportunidad de aprender que no es el mejor argumento para relacionarse afectivamente, ya que este tipo de uniones solo genera a lo largo sufrimiento en una o ambas partes.
Valórate lo suficiente y saca de tu mente cualquier pauta que te diga que necesitas un complemento, que no puedes estar solo y toda aquella creencia que hable de que el tiempo es limitado y se nos acaba. Del apuro solo quedan las malas decisiones, las improvisadas, que por lo general en lo que se refiere a este ámbito no tienen muy buenas consecuencias. Relájate y lo que sea mejor para tu vida, llegará a ti.
Alma Cochran

jueves, 13 de abril de 2017

Culpa


La culpa, a veces se me ha presentado como un sentimiento en bruto. Algo así como un estigma, algo que me hace sentir el ser más indigno y repudiable del mundo. 

Pero en realidad, descubro que evidencia una inconsciencia del defecto de carácter, que generé, en tal o cual situación mi estado culposo. 

Una vez que pude aislar este defecto de carácter, (que generó a la culpa) ser consciente de él, recién fue ahí cuando lo pude analizar y trabajar en particular. Aún así la magnitud de la culpa pudo ser importante y crear una gran congoja. Quizá porque vi los resultados de mis acciones, quizá porque el daño causado fue grande, o las derivaciones lastimaron a terceros muy profundamente, quizá siendo ellos inocentes en la situación. El pedir disculpas, si fue el caso, pudo ayudar. Otras veces, se pudo reparar la situación o no. Pero la culpa es un sentimiento propio, personal, íntimo, privado. El verdadero perdón me lo debo dar primero a mí mismo. Si no comprendo que por defectos de mi carácter, es que se generan ciertas situaciones que luego me provocan culpas, estoy condenado a hermanarme con este sentimiento en forma peligrosa y permanente. Por eso creo que la culpa es como un sentimiento primigenio, en bruto, que hay que trabajar, descascarar como quien pela una cebolla aunque irrite.

Es la alarma dolorosa que me indica una vez
más, que mi neurosis me ha traicionado.

GUSTAVO. N.A.

Melody Beattie, Disfrute