EL QUE ESPERA, DESESPERA, Maytte Sepúlveda

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Cada día me convenzo mas, de que no podemos esperar que los demás piensen, analicen, resuelvan o interpreten las cosas de la misma manera, como lo haríamos nosotros. Es sorprendente ver, como frente a una misma situación, todos los involucrados, reaccionamos de forma diferente. Tener esto en cuenta, puede hacer una gran diferencia al momento de relacionarnos con otras personas, sobre todo si vamos a llevar a cabo algún proyecto juntos. Tenemos un grupo de amigos trabajando juntos para sacar adelante un negocio muy especial. A pesar de que cada uno de ellos tiene un rol diferente… las expectativas no se cumplen, y muchas veces, la amistad que debería ser una ventaja, hace que unos, evadan sus responsabilidades amparados en el nivel de relación, confianza y camaradería que existe entre ellos. Y por supuesto, han comenzado a surgir, los reclamos, las justificaciones y el malestar… Como a ellos, nos puede suceder que la expectativa, nos impida encontrar la solución para nuestros desacuerdos y diferencias, potenciar todos los elementos positivos que tenemos y por ende, disfrutar de lo que estamos haciendo juntos. ¿Cuantas veces nos molestamos y discutimos con las personas queridas, porque no supieron resolver una situación como lo hubiéramos hecho nosotros, o simplemente nos desanimamos y nos frustramos, cuando ellos no aprecian y valoran nuestras sugerencias? Estarán ellos en capacidad de comportarse tal y como a nosotros nos gustaría que lo hicieran… No podemos asumir que así será, pues cada uno de nosotros es un individuo único y especial con características, gustos, intereses, criterios y puntos de vista completamente personales. Si tuviéramos presente esta idea al momento de relacionarnos con los demás, tendríamos menos roces y vacíos, porque estaríamos mas dispuestos a aceptarlos como son, con sus limitaciones y cualidades. Estamos a tiempo de revisar nuestras relaciones en especial, las que mantenemos con nuestros seres mas queridos, para preguntarnos si realmente les hemos permitido expresar sus ideas, deseos y capacidades sin limite. Para que las relaciones funcionen y nos sintamos a gusto, debemos aprender a exteriorizar nuestros verdaderos pensamientos, sentimientos y necesidades, pues solo así, la otra persona podrá conocernos y darnos aquello que realmente queremos. De lo contrario, nos sucederá que viviremos la relación solo desde nuestro punto de vista, con falsas expectativas, exigencias y frustraciones. No hagamos juicios o imágenes mentales de la actitud o el comportamiento que suponemos tendrán las demás personas. Hablemos claramente acerca de nuestras ideas, necesidades o expectativas, y así evitaremos los desacuerdos y los conflictos que normalmente mantenemos con ellos. Estar abiertos para conocer, aceptar y respetar el punto de vista del otro, tomando en cuenta las diferencias personales, nos llevara a ser mas tolerantes y comprensivos, y al mismo tiempo nos permitirá aprender , crecer y enriquecer nuestra vida.
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