El fuego de la Ira, Jeff Foster

La ira no está mal.
La ira no es poco espiritual.
La ira no está en contra de la vida.
La ira es como el fuego.
Respetas el fuego, le prestas atención, y permites que arda.
No es necesario sofocar el fuego, o apagarlo de inmediato.
No es necesario transferirlo a nadie más.
El fuego es seguro, cuando permites que arda.
La ira es energía, ni buena ni mala.
Respira en ella.
Deja que sus ardientes sensaciones se muevan en el cuerpo, en la cabeza, en el cuello, en el pecho y en el vientre.
Siente su fuerza allí.
Observa cómo la ira te invita a recordar tu dignidad, tu valía, a encontrar tu voz, a decir tu verdad, a proteger a quienes no son capaces de protegerse a sí mismos.
Sofocar el fuego equivaldría a sofocar la inteligencia.
La ira trae regalos que la tristeza no puede traer.
Encuentra un punto medio, uno en el que no reprimas la ira, pero que tampoco la extiendas hacia los demás.
Pero sintiéndola.
Honrándola.
Conociendo su belleza.
Hasta que se consuma. 

Jeff Foster

Comentarios

Entradas populares de este blog

Madres Tóxicas

DECRETO PARA PEDIR ,Conny Méndez

Constelaciones familiares: Ejercicio para la adicción