EL concepto conciencia, Joan-J. Giralt

Joan-J. Giralt
Es curioso la distorsión que infringen los egos del concepto conciencia. La gran mayoría de ellos considera la conciencia como el grado de lucidez para percibir e interpretar las realidades existentes.



La realidad no es exactamente así, ya que una cosa es la percepción y el nivel de interpretación de nuestra mente consciente, y otra cosa muy distinta es la Conciencia en sí misma. El grado evolutivo alcanzado por cada individuo, le otorga su mayor o menor nivel de nitidez y de sensibilidad para captar cualquier realidad, mientras que a la vez dicho nivel de percepción, nos permite mayor o menor profundidad en nuestro acceso a la Conciencia Cósmica y Universal, y por consecuencia de ello, un menor o mayor grado de información.

La Conciencia es una sólo y común para todos los seres vivos. En ella encontramos todos el conocimiento desarrollado por nosotros mismos a todos los distintos niveles de vida que existen y han existido dentro de la Vida creada. Nosotros como seres humanos no disponemos cada uno de una conciencia particular, sólo disponemos individualmente de un posible grado o nivel de introspección dentro de la Conciencia Cósmica o Universal. Dicho grado o nivel individual, se eleva al igual como cada uno vamos avanzando en nuestra evolución natural, ello hace que aumente nuestra capacidad pero siempre absolutamente en línea a nuestra propia capacidad de interpretación de lo que percibimos y por consecuencia de ello, a la hora de acceder a dicha información existente dentro de la Conciencia Única.

Hagámonos conscientes que el Cosmos es un ser vivo en su completo. Dentro de él, no existe absolutamente nada ni nadie que no formemos parte de él. Como tal, el Cosmos es en parte conciencia viva y en ella se aglutinan las informaciones que generamos todos los seres vivos, todos nosotros partes del propio Cosmos. Igual ocurre con todo cuanto es físico, sea cual sea su densidad, igualmente como también ocurre con lo astral, o también con los espiritual, con… con todos aquellos aspectos que existen dentro de la Vida creada y por consecuencia, de ello dentro del Cosmos en sí.

Sin duda alguna, todo lo que es parte del Cosmos permanece al servicio de todas las partes que formamos hoy por hoy parte de Él, pero las Leyes naturales de la Vida con las que nos regimos todas las partes del Cosmos, son sabias y establecieron que dicha información de la Conciencia, sería proporcionalmente facilitada según es el momento o el nivel evolutivo alcanzado por cada individuo.

A lo largo de nuestra particular evolución hasta hoy, nuestro nivel de percepción y de accesibilidad a dicha Conciencia, ha ido aumentando de manera natural. Así seguirá produciéndose dentro de la plena unicidad que reina dentro de la VIDA y también dentro de la Vida creada. Si nos percatamos cada uno de cómo se fue produciendo este aumento perceptivo, podemos llegar a darnos cuenta que mucho de lo que hoy estamos seguros que existe, no siempre es por tener conciencia de haberlo vivido.

Por una parte lo que nos ocurre es que como identidad puntual, a medida que vamos asumiendo nuestra propia alma, nos encontramos con los contenidos de las líneas de vida que ella ha generado. Dicha información y contenido distan muchísimo de lo que ningún individuo puede haber recopilado únicamente a lo largo de sus propias vidas. Posteriormente, más rotundo nos resulta cuando alcanzamos el nivel evolutivo de Yo superior, ya que entonces se multiplica el contenido de antes por tantas almas como generamos como Yo superior. Si proseguimos avanzando hacia nuestra integración en nuestro propio núcleo crístico del que formamos parte, nuestro potencial vuelve a multiplicarse como mínimo por doce.

Paralelamente a todo ello, también aumenta nuestra posibilidad de accesibilidad dentro de la Conciencia, dándose por consecuencia un resultado imposible de imaginar sin ser vivido por nosotros mismos. Y así sucesivamente al seguir avanzando por la escalera de la Vida.

Desde el nivel de los egos, sean estos primarios o superiores, es imposible percibir nítidamente lo que es la Conciencia en sí. Los egos barajan infinidad de conceptos para cubrir su precaria accesibilidad a la Conciencia Única dentro del Cosmos, así como su propio y limitado grado de interpretación y comprensión de cualquier realidad. Un ejemplo de ello son conceptos como mente, mente consciente, mente inconsciente, intelecto, conocimiento, subconsciente, inteligencia, y un sinfín de ellos más. Si a éstos les añadimos todos aquellos otros conceptos que se refieren a las carencias o atrofias de cualquiera de los conceptos mencionados. El subconsciente de nuestra mente es el que en estos períodos de ego suplanta en alguna medida nuestra carencia de acceso a la Conciencia, y en él se halla toda la información que el propio ego necesita para intentar guiarse en medio de sus carencias, las propias y las ajenas.

Ahora me gustaría reflejar a aquí en alguna medida la natural nulidad de la pretendida conciencia de los egos. El ego no es nada más en sí mismo, que un producto artificial aconciente, que se cree ser en sí mismo el producto en cuestión, a la vez que ignora en su consciente que es parte de una alma o bien incluso de un ser. La identidad y contenido de cualquier ego sólo existe en verdad en la mente consciente de ellos mismos. Esta realidad ficticia los egos la consideran como su única verdad.

Creo que los egos no son inconscientes, sino que repito que considero que son aconciencia en sí mismos . Fruto de ello son nuestras propias obras inhumanas que entre todos hicimos realidad en nuestras etapas de ego. Todo ello permanece al margen de la autenticidad de la vida creada, permanece en los submundos primarios hasta la 3D y la 4D. Luego, en los mundos superiores a estas dimensiones iniciales, los egos no tienen cabida alguna, a no ser que sean llevados de visita.

Elevémonos evolutivamente cada uno y vivamos esta progresión natural en nuestro día a día, sólo así aumentaremos nuestra capacidad de acceder a la Conciencia única que incluso contiene las posibles realidades de nuestra propia aconciencia.

La Vida es conciencia en sí misma y por esta razón natural cada uno de nosotros disponemos de ella según el grado o nivel vivamente asumido en nuestra propia evolución particular.

Sin ser luz en nosotros mismos, nos adulteramos el contenido de la Conciencia a causa de nuestra reducida y precaria capacidad de percepción Ello nos lleva a inventar supuestas realidades, nos vela la más auténtica percepción de la realidad, tanto de la nuestra propia, como de la que nos rodea. A partir de cierto peldaño en la escalera evolutiva, sólo podemos seguir avanzando si en realidad somos Luz y Amor en nosotros mismos. Sólo desde la aconciencia de los egos, podemos ignorar dicha realidad Cósmica y Universal, así como también todas las demás realidades naturales que somos y formamos parte de la Vida.


Joan-J. Giralt
Canal de Luz
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canaldeluz@canaldeluz.org
Fte:http://hermandadblanca.org/2011/01/10/el-concepto-conciencia-joan-j-giralt/

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