Ternura

TERNURA (del libro: Sexualidad, relaciones y crecimiento espiritual)


pareja1.jpg La ternura es una necesidad humana normal y cada vez se ve más que la sexualidad moderna abarca esta expresión del amor. Si se suprime o está ausente en un individuo y en su relación, el efecto puede ser devastador. En particular, las mujeres suelen expresar más su absoluta necesidad de ternura, y su ausencia en la relación puede ser una razón de divorcio.
Los cuidados, el compartir y preocuparse por el otro, son hábitos cotidianos importantes en una relación e impiden que se agote o marchite, en particular si el materialismo, la rutina, las preocupaciones, las dificultades, las pruebas y las penalidades rodean a los enamorados.
La ternura de corazón es una cualidad que encuentra su expresión en el tono de voz, en la calidez o el cariño; el corazón y el cuerpo de la otra persona son capaces de percibirla. ¡Expresar sentimientos de ternura es una cualidad humana normal! Las madres expresan ternura hacia sus bebés y sus hijos pequeños: cuando lavan y secan a su pequeño con cariño, acarician su suave piel, lo miman, lo sostienen, lo abrazan y lo acunan, ¡todo se percibe como una oleada de ternura procedente de esta gran fuente de bondad que es la madre!
Hoy en día, también los padres pueden expresar cierto cariño y ternura cuando sujetan a su hijo, juegan con él, atienden sus necesidades e intercambian caricias. No ha sido siempre así. Por ejemplo, me contaron que mi bisabuela se negaba a besar a sus hijos, ¡y mantuvo ese principio toda su vida! En el pasado, muchos hombres reprimieron su deseo de ser tiernos con sus hijos, pero se ablandaban cuando nacía su primer nieto, lo mimaban y jugaban a juegos sencillos y tiernos con él. También es posible ver a una persona dura y rígida, que nunca ha demostrado ternura con nadie, enternecerse e inclinarse para hacer mimos a un gato y acariciar su brillante pelambrera negra.
Al observar cómo las madres cuidan de sus pequeños, se observa que suelen dispensar mucha ternura y cariño hacia sus hijos varones, pero son más conscientes de tener que educar bien a sus hijas y, por ello, son más estrictas con ellas; ¡ sin embargo, al parecer las niñas pequeñas y grandes así como muchas mujeres, tienen una gran necesidad de ternura! Me parece como si estuviesen expresando, en sus sentimientos, su cuerpo y su mente, que necesitan esa ternura en la edad adulta porque no tuvieron la bendición de recibirla en su niñez; hay una gran ansia en la mayoría de las mujeres que he conocido.
Esta gran necesidad no satisfecha de recibir una generosa ración de ternura suele reprimirse hasta que la mujer llega a la plena madurez y ha vivido con su cónyuge durante años. Entonces se hace cada vez más presente y, a menudo, el cónyuge se ve abrumado por esta gran necesidad, frecuentemente no muy bien expresada. Además, la mayoría de los hombres no han aprendido a expresar la ternura, aunque parecen haber recibido una gran cantidad de sus amorosas madres; ¡por consiguiente, se sienten muy desconcertados a la hora de afrontar esta extraña y novedosa necesidad de su pareja!
Cuando la sexualidad se inhibe o cesa, y el problema parece encontrarse en la mujer, muy a menudo uno de los problemas subyacentes es la necesidad no satisfecha de la mujer de que haya ternura en la relación.En mi despacho, a menudo explico a ambos miembros de una pareja que las mujeres, al parecer, tienen un mayor deseo de experimentar ternura en sus relaciones.
También les expongo que las mujeres parecen tener en sus cuerpos el ansia de recibir ternura en abrazos amorosos; quieren sentirse sostenidas y protegidas, y notar una ternura perdurable en su pareja. Con mucha frecuencia, estas necesidades son contrarias a la urgencia de acción para la expresión del gran deseo de sus parejas masculinas; así, a menudo las necesidades de la mujer quedan sumergidas por las urgencias más apremiantes de su compañero. Entonces, la mujer vuelve a ceder y a reprimir sus necesidades, pero se deprime y deja de sentir el ansia de expresión corporal en la relación. ¡ Y todo esto confunde a los maridos!
La mayoría de los seres humanos anhelan aprender, pero sólo en su intención y sus palabras, no en hechos, y muchos cónyuges se han vuelto bastante sordos a los deseos de sus parejas, en especial si las consideran extravagantes o creen que plantean cosas incómodas para ellos.
Cuando esto sucede durante meses, años o décadas, la necesidad reprimida de ternura se convierte en una fuerza destructiva en el inconsciente. Conduce a la rebelión, la depresión y la ansiedad, y a menudo a un deseo irresistible de separación para no tener que vivir bajo el mismo techo que su torturador: el compañero con buenas intenciones pero bastante perezoso.Este deseo de separación e incluso divorcio es una terrible consecuencia de una necesidad sencilla, humana y moderna: ¡la ternura!
Dra. Agnes Ghaznavi -Psiquiatra

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