Tomás de la Fuente: Cuando la rendición sucede, el amor florece.


No pierdas tu tiempo esforzándote en amar a los otros. Tampoco pierdas tu tiempo tratando de amarte a ti mismo.
El amor no surge del esfuerzo ni de la intención. El amor que viene de ahí no es más que un espectáculo que monta el Ego.

Cuando intentas amar a alguien o a ti mismo/a lo que estás haciendo es intentar sentir algo dentro de tí que en ese momento no estás sintiendo. Hemos comprendido muy mal qué es el amor.

El amor no es un sentimiento. Ese sentimiento que identificamos como amor es en realidad una consecuencia que surge del amor. Es como si confundiéramos el sol y sus rayos. A nadie se le ocurre decir que los rayos del sol son el sol. Del mismo modo, el sentimiento "emotivo" de amor no es el amor.
El amor es la rendición de la voluntad de intentar cambiar algo dentro de ti y fuera de ti. Es la aceptación incondicional y radical de la realidad tal cual es.
No puedes crear amor con la voluntad, el amor es la rendición de la voluntad.
El amor que creas con voluntad se llama arrogancia.

Cuando la rendición/aceptación sucede, entonces el amor florece y experimentas el sentimiento que identificamos con el nombre de amor. Este sentimiento es su perfume. Pero no caigas en la ilusión del Ego, el perfume no es el amor y tampoco te pertenece. Si crees que eres tú quién ama te vuelves arrogante.

No pierdas el tiempo intentando amar. Rinde tu voluntad al intento demente de crear sentimientos dentro de ti que no existen. Dile sí radicalmente a lo que es dentro de ti. No importa si en este momento hay un demonio en tu interior. Dile sí, dale total espacio, radical, compromiso absoluto de elegir la realidad que tienes, aquí y ahora.

Entonces el perfume del amor será el que camine contigo y los tuyos.

Hoy es un buen día para aceptar de forma radical y revolucionaria lo que Es.

Tomás de la Fuente


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